No sabes cuantas tardes suplique por ti entre el llanto ahogado del jamás, no conoces las interminables decepciones de la caricia y el beso no concebido.
Desconoces la desesperación inmensa del abrazo no dado y de las noches calladas que se adueñan de tu duelo y carencia de calor.
Tú no sabes del dolor que inflige el pasado denso de la imaginación cautiva en tu ilusión pero ignoras cuanto te ame y cuanto me derrame por tu causa, que todo sentimiento de vida es clamor y llanto.
Velo tu cadáver marchito en la cumbre de mi mañana y en los pies de mis interminables noches y me encuentro en cama por cuan infecciosa y enferma fue nuestra vida juntos.
Días juntos que nos resumían en tardes lluviosas y arenosas mañanas que atormentaban mis abrazos llenos de tu hiel mortuoria en el matiz del “te quiero”.
Cuanto te ame no lo se, porque aun no descifro cuanto me quería.
Tus demenciales caricias volátiles del pasado me desintegraban en la gravedad del momento, y la física acuática me era inadmisible,
Me partías en dos siendo el mismo y el diferente.
Fuiste una hechicera con mi corazón que acuchillaste con el budú de tus reclamos y luego fuiste la sal que escocia mis heridas en las orgías de tus labios en reconciliación.
Embustera fuiste y envestido fui por tu carencia de calor.
Tengo helada el alma por ti e inanición por tu amor vacío que culmino con mi alma que soñaba tenerte entre el satín de la caricia de tu voz melosa y la estrechez de tu cuerpo contra el mío en el susurro de la tarde corrida en tu devoción, pero no fue así y yo deje de ser.
Autora: Myriam Esperanza Ruiz Aviles
